Cuando el lodge se construyó, en el año 2000, los fundadores tomaron una decisión que marcó todo lo que vino después: no se cortó ni un solo árbol maduro para hacerle lugar a un bungalow.
Los edificios están puestos alrededor de los árboles. Los senderos hacen curvas. Los techos se inclinan para dejar pasar las ramas del dosel donde siempre estuvieron. Es el tipo de decisión que cuesta más horas de diseño y no ahorra nada a simple vista, pero dos décadas y media después se nota apenas llegás.
Qué significa “eco” acá, concretamente
La palabra “eco” se usa para todo. Nosotros preferimos ser específicos sobre lo que realmente hacemos.
Compra local
La fruta del desayuno viene de los vecinos. El pescado de la cena lo saca gente que conocemos. El café es costarricense, no importado. No es un argumento de marketing: es cómo sobrevive un lodge pequeño en un pueblo pequeño. Y comprar local es también la única forma de que sobreviva la economía del lugar.
Agua y residuos
Tratamos nuestras aguas residuales en el sitio con un sistema biológico. Recolectamos agua de lluvia para riego. Compostamos lo que podemos. No hay botellas plásticas de un solo uso en las habitaciones: cada bungalow tiene una jarra recargable con agua filtrada.
Energía
La mayor parte del agua caliente es solar. La electricidad viene de la red costarricense, que en promedio es más del 99 % renovable, una de las más limpias del mundo. Donde se puede usamos ventiladores de techo en lugar de aire acondicionado, y los bungalows están diseñados para la ventilación cruzada.
Lo que les pedimos a los huéspedes
Poco. Que reutilicen la toalla si pueden. Que apaguen el aire acondicionado cuando salen a la playa. Que no le den de comer a los animales, ni siquiera a los más simpáticos.
La fauna que vive acá
Estamos rodeados por la selva de Talamanca, uno de los lugares con más biodiversidad del planeta. A distancia caminable del lodge, nuestros huéspedes han visto:
- Perezosos de dos y de tres dedos
- Monos congo y monos carablanca
- Tucanes, loras y al menos siete especies de colibrí
- Guatusas (los roedores del bosque que parecen venaditos)
- Ranas flecha rojas y azules
- Y, muy de vez en cuando y con mucha suerte, un manigordo
No tenemos un zoológico. No usamos cebo ni alimentamos animales para que aparezcan frente a los huéspedes. La fauna que se ve es la que eligió vivir acá, y trabajamos para que siga siendo así.
Lo que nos cuesta la sostenibilidad, y por qué la sostenemos igual
Construir alrededor de los árboles es caro. Tratar el agua en el sitio también. Y comprar huevos en una finca a 4 km en lugar de a un mayorista en Limón, también.
Pero la alternativa —levantar un hotel de playa que podría estar en cualquier parte del mundo, importarlo todo, crecer rápido— borraría justamente aquello por lo que la gente viene. El bosque. El silencio. La sensación de que el lugar todavía se pertenece a sí mismo.
No somos perfectos. Nos queda bastante por hacer. Pero en cada decisión intentamos hacernos la misma pregunta: ¿al bosque le alegraría que hiciéramos esto?
Si querés apoyar el tipo de turismo que no arrasa con su entorno, ya lo estás haciendo: leyendo esto y considerando quedarte. Gracias.
¿Te quedó alguna duda puntual? Escribinos a namuwoki@namuwoki.com.
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